lunes, 13 de junio de 2011

TU :)

Tus plazas, tus playas y tus mares;
tus centros, tus lagunas y montañas;
tus helados, tus mates y cafés.

Tus cartas, tu panza y tu timidez;
tus comidas; tus amigos y familia;
tus películas, tus libros y tu fe.

Tu postura, tus piernas y tu risa;
tus pucheros, tus novelas y tus lágrimas;
tus chinches, tus chistes y tu voz.

Tus ojos, tu pelo y tus manos;
tus orejas, tu nariz y tu mirada;
tus cachetes, tus pestañas y tus labios.

Tus vuelos, tus sueños y preguntas;
tus respuestas, tus bailes y locuras;
tus abrazos, tus caricias y tus besos.

Despertarme junto a vos toda la vida;
todo de vos, todo,
y la esperanza de encontrarte algún día.

lunes, 6 de junio de 2011

Caída Libre

Alguna vez leí que no tiene sentido levantarse después de una caída, porque la siguiente siempre es más fuerte. Quien lo haya escrito tiene razón, de algún modo. Cuando uno trata de llegar cada vez más alto y tropieza, la caída es a mayor velocidad (gracias a la bendita gravedad) y por lo tanto más dura. Pero vale la pena volver a levantarse, porque a pesar de que el golpe sea duro, la caída es también más larga, y se pueden aprender muchas cosas con ella. Los pesimistas, con toda razón, podrían decir: ‘’Sin embargo en algun momento llegás al fondo’’. Pero ellos se pierden el motivo por el cual vale la pena el viaje.

Últimamente, si puedo, estoy yendo a misa los sabados, porque tengo la oportunidad de ver a Margarita María y a Camila. ¿Quiénes son ellas? Simplemente las bebas más hermosas que existen. Aunque no todos los sábados esten de buen humor y a veces se pongan a llorar cuando les hago ‘’upa’’, verlas me saca las sonrisas más sinceras que tengo. Ver a los ojos a un bebé es sin duda lo más cerca que uno puede estar de ver a Dios de frente a frente. Esa inocencia pura; esas sonrisas de pocos dientes; ese afán de llegar a todos lados gateando, practicando para correr unos meses despues... Verlas me hace saltar de alegría por dentro, y me recuerda por qué tengo impreso a fuego en mi corazón el deseo de ser papá. Estoy enamorado de esas bebas, porque son una muestra gratis del Amor que va a inundarme el día que yo tenga uno (o más) de esos bichos. Por otra parte, verlas también me trae el recuerdo de algo que me da fuerza.

Una de las cosas más personales que tengo es el hecho de que no tengo solo 3 hermanos... A decir verdad, tengo 2 hermanos mas. Pero no tuvieron la oportunidad de estar 8 meses en mi mamá. No tuvieron la oportunidad de ver un amanecer con sus ojos, ni las olas del mar, ni sentir la brisa del viento en la cara. No tuvieron la oportunidad de jugar a la pelota, o de tomarse unas cervezas con un amigo de fierro en una noche tranquila. No tuvieron la oportunidad de mirar al cielo y reír solo, como un loco, por lo maravilloso de la vida. Uno hoy en día tendría 27 años, y el otro, exactamente mi edad. Y no hay ni un solo día en que no piense en ellos.

¿Por qué vale la pena la caída, entonces? Por ellos. Porque yo tengo la oportunidad de vivir lo que ellos no pudieron. Porque hay veces que los puedo sentir a mi lado. Y porque estoy seguro de que ellos quieren mi felicidad. Quizás esto parezca triste, pero por el contrario me da la confianza de que NUNCA hay que bajar los brazos, por 3 razones fundamentales.

La 1º, es porque con los brazos abiertos es más probable que llegues a poner las manos para que la caída no duela tanto.

La 2º, es que esa caída libre te da justamente libertad, para volver a levantarte, para aprender, y para volar por unos segundos.

La 3º, y muchísimo más importante, es el hecho de que nunca sabés cuando alguien puede necesitar tu mano para levantarse.

lunes, 30 de mayo de 2011

Una Señal De Esperanza

Para mí, al menos, el vuelo simboliza libertad. Cada vez que veo a un pájaro volando, me da una especie de envidia. No tienen fronteras, no hay nada que les impida ir a donde les plazca, y tener siempre las mejores vistas que uno se pueda imaginar. La idea de tocar las nubes me da escalofríos, y estar en el aire, sin paredes, sin encierro, es un gran anhelo. Volar es, también, apuntar siempre alto, aspirar a lo mejor, dar lo mejor de uno y ser feliz.

El jueves 15 tuve una discusión muy fuerte con mi hermano menor. Fue una de las peores discusiones que he tenido en mi vida. Los dos terminamos muy mal, y mi vieja llorando. Mariano se fue a lo de un amigo, y yo llamé para avisar que no iba al papi. Tenía mucha bronca encima, así que necesitaba estar solo un rato y pensar. Dejé el celular en casa, agarré las llaves, y salí a caminar.
Sin pensarlo mucho, fui a la costa. Tenía mil cosas en la cabeza, y necesitaba despejarme. Cuando llegué, fui a la escollera y me puse a charlar. Estaba enojado. Simplemente hay veces que no entiendo por qué, si damos lo mejor de nosotros, tenemos que pasar por cosas tan feas. Empecé a mirar al cielo para todos lados, buscando la Luna. Cada vez que veo la Luna, sonrío. Me fascina pensar que, así como ella es tan hermosa solo por reflejar la luz del Sol, nosotros, siendo tan solo reflejos del Amor, tambien podemos ser bellos. Sin embargo, la Luna no estaba. La noche era tan oscura que a pocos cientos de metros ya no se distinguía nada, ni el cielo ni el mar, tan solo una gran masa de sombras.
Me desesperé, y empecé a hablar cada vez con un tono mas alto, casi escupiendo las palabras que querian seguir ahogadas en mi garganta, estando irónicamente a dos metros del mar. Volví a preguntar una y otra vez ¿por qué?. Pensé que quizás las gotas que me llegaban de las olas rompiendo en la escollera querían decirme algo, pero no. El viento, bastante fuerte y frío en esa noche, a lo mejor tenía algo que decirme, pero no.
Entendía que seguramente solo era un mal día, que con algo de tiempo las cosas podían resolverse. Pero no podía sacarme la bronca así como así. Esa noche, quería una respuesta. El silencio no me dijo nada. Me enojé más todavía. Estaba muy cansado, pero no podía volver todavía a casa, me faltaba algo.
Eso era. Me faltaba ‘’algo’’ que me asegurara que las cosas iban a mejorar. Más serio que nunca intenté reclamar una señal de esperanza en voz alta. No terminé de pronunciar la última palabra cuando mis ojos vieron ‘’algo’’ entre la masa oscura. Estaba tan lejos que me costó distinguirla, pero una bandada de gaviotas, o alguna otra especia de ave blanca estaba volando entre la oscuridad. Automáticamente me largué a llorar, y después volví a casa.
El mensaje fue claro:

Solo Me Queda Volar

lunes, 23 de mayo de 2011

Por Amor

¿Quiénes decidieron tu suerte?
Los que siempre te esperaron.
¿Quiénes quisieron tu muerte?
Los que entonces te envidiaron.

Tu admirable locura
de ser siempre amable
te llevó a la tarde oscura
en que sufriste lo innombrable.

Una noche sin dormir,
de rodillas y llorando,
habrías de sufrir
antes de aquel espanto.

Tus piernas temblaban
y tus ojos brillaban,
mientras muchos se burlaban
del gran peso que llevabas.

Incontables marcas
adornaban tu cuerpo.
Incontables gotas rojas
derramaste en ese tiempo.

Con los brazos bien abiertos
hoy nos dejas boquiabiertos
y tu abrazo gigantesco
se siente cada momento.

Si tan sólo todo el mundo
comprendiera tu valor,
permaneceríamos mudos,
moriríamos de amor.

Fuiste maestro y servidor.
Eres ejemplo de vida.
Fuiste hombre y redentor.
Eres mi fuerza cada día.

A pesar de las heridas
no abandonaste tu fe.
A pesar de las caídas
siempre volviste de pie.

Ya pasaron 2 milenios
desde que te hiciste bebé.
Tu misión duró 3 años
y tu vida, 33.

jueves, 19 de mayo de 2011

Las dos mitades. Por Malen Gil


Las hojas caían de los arboles indicando que llegaba el otoño, el frío comienza a instalarse en las calles de Pretoria y el sol se iba disipando poco a poco. Remedios lloraba, como cualquier bebé en los primeros instantes de su vida. Lloraba, solo por ese motivo que lloran todos cuando nacen, sin saber que los latidos del corazón de su madre se iban apagando poco a poco. Así es como el 2 de Mayo de 1935 llegaba una vida llevándose otra en la familia Molinero.  
En ese mismo instante al otro lado del mundo en la ciudad de Noatak, ubicada en Alaska, nacía Dolores, después de nueves meses de espera estaba junto a su familia, en realidad con su mamá, la única persona que la iba a cuidar, proteger, y acompañar en su camino. Cuando la vio, la alegría estallo en cada rincón de su cuerpo. Era tan hermosa como había soñado, sus ojos abiertos y grandes de color miel, sus piel clarita, ni muy blanca, ni muy oscura, sus labios color rojo como la sangre, y su pelo dorado que apenas se le veía, era perfecta.
Dolores era la vida entera de aquella madre que estallaba de felicidad. Desde que la tuvo en sus brazos prometió no soltarla ni un segundo, y resguardarla  toda su vida. Sin saber lo que le esperaba el día de su cumpleaños número dieciocho, el 2 de Mayo de 1953.
Esas jóvenes que habían llegado al fin de su adolescencia, no tenían ni idea de que el destino las iba a cruzar, para ser más específicos, su alma era el espíritu que las unía.
Amparo venía construyendo su plan hacia más de 18 años. Tenía en claro su objetivo, pero antes que nada tenía que encontrarlas, y luego una tarea más difícil: unirlas.
Una vez que localizó a cada una, en su respectiva ciudad, empezó a elaborar el segundo paso: acercarlas.
Lo primero que decidió fue que tenía que juntarlas en Pretoria, ya estaba Remedios allí, así que solo debía de alguna forma trasladar a Dolores y por ende a su mamá, Consuelo.
Después de dos meses de altercados, Amparo logra reunir a estas dos jóvenes en Street, donde se ubicaba la facultad a la que iban ambas.
Hasta el momento su plan iba a la perfección, ella se camufló como profesora en letras, y así pudo ir investigando poco a poco a estas muchachas. Estuvo meses en esta fase. Se acercó a ellas, consiguió información  y les inspeccionó  hasta el más mínimo detalle. A la vez, continuaba elaborando su plan, nada podía salir mal.
Al fin, llega el 2 de Mayo. Las chicas no se presentaron en la facultad, acción que le alteró  a Amparo su proyecto. Sin embargo, para ese entonces todo tenia solución.
Primero debía ir en busca de Dolores y Consuelo, sabía dónde se estaban alojando y al no conocer demasiado la ciudad le iba a ser más fácil distraerlas y poder llevarlas consigo. Casi sin complicaciones ni retraso, logra raptar a estas dos mujeres y llevarlas al galpón que había preparado para esta ocasión.
Ahora le faltaba llevar a Remedios a aquel lugar. El proceso fue más costoso, debido a que no se encontraba sola ni en un lugar especifico, pero consiguió retenerla igual.
Una vez que las unió a las dos. Comenzaba la tercera parte de su plan. Ella estaba satisfecha, todo salía excelente.
Remedios y Dolores se vieron y al instante se conocieron. Iban juntas al instituto. Se observaron mutuamente una a la otra, con miles de preguntas en la cabeza,  ¿qué hacían ellas dos allí? ¿por qué ellas y para qué?, entre tantas otras.
Pero lo primero que notaron ambas es que eran completamente distintas. Nunca habían reparado en semejante "detalle". Dolores miraba a Remedios, una y otra vez, pero no encontraba un punto de comparación en donde al menos fueran similares.
Remedios tenía el pelo negro, bien negro,  su piel morena permitía que resaltasen sus ojos achinados verdes. Nada en común con aquella chica de melena dorada. Sin embargo esta se quedó asombrada por la belleza de la otra.
Mas allá de las diferencias que tenían entre ellas, se llevaban muy bien. Amparo ya había advertido este dato, era obvio que alguna clase de química entre ellas tenía que haber.
Las mantuvo encerradas a estas dos muchachas por una semana allí dentro. Alimentándolas, lo justo  y necesario pero sin darles ningún tipo de información, solo pistas que Amparo había dejado intencionalmente en el lugar, para ver si lograba obtener algún tipo de información.
Las chicas fueron comprendiendo de a poco, que algo las enlazaban y que su alma tenía mucho que ver, pero no lograron brindarle nada de información a Amparo, motivo por el cual, ésta decidió ejecutar su próximo parte del plan.
Empezaron los preparativos, y rápidamente las adolescentes se dieron cuenta que se acercaba su final. La primera era Remedios. Esta había comprendido mucho más que su "otra mitad" la razón por la que estaban ahí, entonces antes de que Amparo procediera, se mató.
Amparo con toda una sensación de odio, bronca, repugnancia, fastidio, y todos los sentimientos que se le cruzaron salió despedida de aquel galpón. Su plan había fallado. 18 años de preparación, los 365 días, para que se lo arruinaran.
Mientras tanto Dolores se quedo ahí, mirando la imagen muerta de aquella chica, que era su alma gemela, mitad, en fin para ella algo parecido como una amiga, aunque todavía no lograba entender nada.
Investigando, pensando, y remplanteándose cosas, dedujo por qué se había suicidado Remedios. Porque Amparo necesitaba de las dos para suprimir su alma. De las dos vivas. Sin una, todo estaba perdido.
Así es como hoy, 2 de Mayo de 1954, Dolores no logra sacarse las imágenes de la cabeza. Un año sin sentido para ella. No hablaba con nadie, se aislaba, apenas comía, etc. Su madre preocupada por el ritmo de vida de ésta, quiso llevarla a un psicólogo o médico, pero no lo logró. Así es como pasaron un año de sufrimiento, la hija shockeada y con un gran sentimiento de culpa por lo que había ocurrido, porque una persona con la que apenas se estaba conociendo y que parecía que iban a ser grandes amigas, se mata para salvarla a ella, y su madre porque juró cuidarlay protegerla a la hija cueste lo que cueste  y no lo logró.
Dolores, sabiendo que estaba cometiendo un error muy grande, pero aliviada porque luego no iba a poder ver las consecuencias, sabiendo que estaba defraudando a Remedios,que había dado su vida por ella, pero justificándose con la idea de que así no podía vivir más, se suicida.
Así es como quedó Consuelo, desgarrada en el piso, al lado de su hija muerta, llorándola para toda su vida.